Por Luis Felipe Sexto – @lsexto
APROVECHO para establecer un comentario acerca de la decisión, la esencia y apariencia de una empresa, llamémosle la empresa C, que dictó el abandono del RCM como su tecnología de mantenimiento.
APROVECHO para establecer un comentario acerca de la decisión, la esencia y apariencia de una empresa, llamémosle la empresa C, que dictó el abandono del RCM como su tecnología de mantenimiento.
A fin de cuentas, el hecho aporta una evidencia más del precio de adoptar modas y “mejores practicas” en organizaciones que buscan resultados rápidos sin tener la intención de modificar su forma de trabajar, sin comprender siquiera la esencia de aquello que los entusiasma, aún cuando aparentemente lo están haciendo y desean mejorar.
Deming insistía en que el mayor desperdicio de las organizaciones no consiste en materiales, energía, dinero u otras cosas visibles y cuantificables, que son recursos, sino justamente de “conocimientos y creatividad de la gente”.
Este razonamiento se basa en el hecho que en una gran parte del despilfarro es debido a una proyección y una forma de entender el trabajo incorrecta. Sea desde el diseño, el mantenimiento, la operación o la comercialización y el reciclaje. Aquí tenemos un caso...