| NIVEL DE CONSENSO EN LA ESTÁNDARIZACIÓN INTERNACIONAL. PIRÁMIDE DE MAYOR A MENOR CONSENSO [Radical Management, 2015] |
Estamos de acuerdo que ninguna norma por si misma, por completa y abarcadora que sea, puede cambiar la realidad y cultura de una empresa o de un país. ¡Cuánto dieramos nosotros si todo fuera tan simple como crear un documento y automaticamente cambiamos el modo de hacer y obtenemos los resultados mejores de la clase!
Según la ISO en su Guía ISO/IEC 2, una NORMA (también llamada estándar) es "un documento establecido por consenso y aprobado por un organismo reconocido que establece, para usos comunes y repetidos, reglas, criterios o características para las actividades o sus resultados, que procura la obtención de un nivel óptimo de ordenamiento en un contexto determinado".
Para ISO, consenso significa "el acuerdo general al que se llega mediante un proceso en el que se han tenido en cuenta todos los sectores interesados, sin que haya habido una oposición firme y fundada, y en el que se hayan salvado posiciones eventualmente divergentes. No implica necesariamente la unanimidad".
Partiendo de estos presupuestos, se establece un nivel de consenso en función del alcance del organismo reconocido para crear normas. Así las normas que gozan de mayor consenso internacional son las emitidas por los organismos reconocidos a ese nivel (IEC, ISO, ITU, IEEE). Le siguen en consenso las normas emitidas por organismos regionales de normalización (CEN, CENELEC, COPANT), luego las normas nacionales, las organismos privados de normalización que en general se concentran en la normalización de sectores o industrias específicas. Las normas de menor consenso internacional son las normas de empresa, ya que son válidas unicamente para determinada empresa. Ver la figura.
Las propuestas de normas (normalmente reconocibles por las siglas DIS o PAS) no gozan de consenso hasta que sean votadas y aprobadas por consenso en el organo de normalización que intenta promoverlas. Las propuestas de normas que no alcanzan el consenso en las votaciones de los organismos de normalización que las promueven, se retiran y no se convierten en norma.